Nuestra receta del mes va a girar en esta ocasión en torno a uno de los platos favoritos de casi todo el mundo, el pollo asado. Un plato barato y fácil de hacer, pero que no obstante tiene algunos trucos para conseguir que quede perfecto. Los cánones dictan un pollo asado muy crujiente por fuera y tierno por dentro, con un sabor que debe de transportarnos inmediatamente a la infancia.

El primer paso, por supuesto, es la elección de las materias primas. Elige un pollo de corral que a poder ser haya sido alimentado con productos naturales. Notarás la diferencia en el sabor. Para la guarnición escoge tus verduras favoritas, ya que todas combinan bien con el pollo. En esta ocasión hemos escogido pimientos de tres colores, que dan un toque muy especial al plato, cebolla, patatas y zanahoria. Para el aliño hará falta sal, vino blanco, pimienta molida negra, pimiento molido dulce, pimiento molido picante y aceite de oliva virgen.

El segundo paso es aliñar bien el pollo. Pero antes de empezar podemos poner el horno a precalentar a 180 grados y trocear las patatas poniéndolas a hervir en un cazo. Para evitar que la carne se seque demasiado se debe de evitar ponerle demasiada sal por fuera y antes de aliñar hay que secar bien el pollo.

Nuestro consejo es verter en un cuenco un vaso de vino blanco, un generoso chorro de aceite de oliva virgen, el zumo de un limón, media cucharadita de pimienta molida, media de pimiento dulce y un toque de pimiento picante, revolver bien y con una brocha de silicona pintar todo el pollo por fuera. Para que el sabor sea el mejor, se debe de aliñar muy bien el pollo por dentro. Lo más sencillo es usar la mano para llegar bien a todos los rincones e incluso dejar líquido en el interior para que se absorba durante la preparación.

En la bandeja del horno se colocan las patatas y el resto de las verduras troceadas. Sobre ellas, se vierte el aliño que haya sobrado del pollo y se añade medio vaso de agua. Se colocan en la parte inferior del horno, aunque no abajo de todo y sobre la bandeja se pone la rejilla. En la rejilla se coloca el pollo con las pechugas hacia arriba. Dentro se ha introducido medio limón y media cebolla. De este modo, el jugo que el pollo suelte durante el asado caerá sobre las verduras transfiriendo su sabor.

El tiempo de horneado variará según la potencia del horno y el tamaño del pollo. Lo normal es que oscile entre hora y media para un pollo de kilo y medio y dos horas para uno de algo más de dos kilos. A mitad del proceso se le dará la vuelta al pollo para que se haga bien por los dos lados. Las verduras pueden moverse tantas veces como sea necesario.