Si estás pensando en renovar tu horno en una tienda de electrodomésticos Alcoy seguramente te encuentres con que las opciones que hay en el mercado son muchas y muy variadas, pero destacan especialmente dos sistemas: los hornos pirolíticos y los hornos autolimpiables. Dentro de cada una de las categorías encontramos diferentes variantes.

Entender las diferencias entre un sistema y otro es muy importante para poder tomar una decisión, conociendo previamente los pros y los contras de cada tipo de horno.

Hornos pirolíticos

Se trata de hornos que se limpian solos por completo. Para ello utilizan el sistema de pirolisis, es decir, se enciende el horno a gran potencia de modo que toda la suciedad acumulada arde hasta convertirse en carbonilla que se recoge fácilmente.

La principal ventaja de este sistema de hornos es que no hay que hacer nada más que programar el sistema pirolítico y recoger los pocos restos que quedan al final. No es necesario limpiar el horno de ningún otro modo.

Su principal inconveniente es que estamos hablando de conectar el horno a máxima temperatura, como mínimo 350 grados, durante bastante tiempo. Esto hace que el consumo de electricidad sea elevado y en estos tiempos en los que la electricidad es cara puede suponer un inconveniente.

Nuestro consejo: si compras un horno pirolítico recuerda que puedes limpiarlo igual que un horno convencional, por tanto, si haces comidas que no sean demasiado grasientas puedes pasarle un paño húmedo para que quede como nuevo y utilizar la pirolisis solo cuando se cocinen platos que manchen mucho el horno o cada cierto tiempo para realizar una limpieza profunda.

Hornos autolimpiables

Bajo este nombre se encuentran muchos tipos de sistemas de limpieza de horno, pero los más comunes y económicos son los que se limpian con vapor de agua. Para empezar, se trata de hornos con paredes lisas y con tratamiento antiadherente, con lo cual ya de por sí resultan sencillos de limpiar.

El sistema es simple, se coloca agua en un depósito y se pone a funcionar el horno. El vapor ayuda a despegar la grasa, la cual se limpiará fácilmente con un trapo sin tener que frotar demasiado. No sale caro, pero tiene el inconveniente de que no se limpia solo como el pirolítico.

Nuestro consejo: este sistema es perfecto para quienes no cocinen con mucha frecuencia con el horno o tengan la paciencia de limpiarlo al poco de usarlo para impedir que la grasa se endurezca demasiado. También es el adecuado para quienes quieran ahorrar un poco de dinero en la compra del horno o no quieran gastar demasiado en electricidad.