En una casa moderna el baño suele ser un espacio de relajación cada vez más imprescindible. Incluso un cuarto de baño pequeño puede tener detalles que hagan que sea mucho más acogedor y relajante. Estas son algunas claves para conseguir un cuarto de baño relajante y agradable.

1) Utiliza materiales naturales

Los materiales naturales o sus imitaciones ayudan a conseguir un ambiente mucho más relajante. Suelos de imitación a madera o piedra son un ejemplo cómo lograrlo. Los muebles de baño en madera tratada o en imitaciones o en bambú también ayudan a crear un buen ambiente.

2) Instala una columna de hidromasaje

Quizás no puedas tener en tu casa una bañera con hidromasaje o un pequeño spa, pero puedes tener una columna de hidromasaje en la ducha. Sus chorros ayudarán a relajar las tensiones acumuladas a lo largo del día o a prepararse para afrontar una nueva jornada.

Este tipo de columnas pueden tener diferentes calidades. Son muy recomendables las que tienen incorporado un asiento plegable que permite que la persona pueda sentarse tranquilamente para recibir el efecto del agua en la espalda.

3) Las plantas son importantes

Los elementos naturales ya hemos dicho que son muy importantes para crear un espacio relajante y agradable. Las plantas contribuyen a ello. Siempre es preferible que sean naturales, pero el espacio del baño no siempre es el más adecuado para ello, por lo que a veces no queda más remedio que recurrir a plantas artificiales.

Si el baño es muy pequeño puede optar por las plantas colgantes, que no ocuparán espacio en el suelo y decorarán igualmente, dando una imagen mucho más agradable del cuarto de baño. Los helechos son muy indicados para el ambiente de los baños menos iluminados y los potos encajan perfectamente en aquellos que tienen más luz natural.

4) Disfruta de la cromoterapia

Los partidarios de la cromoterapia afirman que algunos colores tienen auténticos poderes relajantes sobre las personas. Puedes instalar en el baño una lámpara de cromoterapia, ideal para utilizarla mientras te das un baño o una ducha muy relajantes.

Podrás ver como el espacio cambia suavemente de color. En la mayoría de los casos la cromoterapia se utiliza junto con música relajante o sonidos de la naturaleza, que ayudan a que la persona deje durante un rato la mente en blanco y se olvide de todos sus problemas.